21 jun. 2013

¡Dile adiós a las 'lonjitas'!

Si estás haciendo tu mejor esfuerzo para bajar de peso, pero simplemente hay algunas partes imposibles, ¿por qué no pruebas con esta dieta que te ayudará a eliminar las toxinas?

 

Bajar de peso no es cosa sencilla, ¡te entendemos! El hecho de haber bajado muchos kilos y aún tener una que otra lonjita puede resultar molesto.
Los famosos cúmulos de grasa son producto de nuestros malos hábitos, alimentación desbalanceada y falta de hidratación. Por suerte, no son tan difíciles de eliminar como piensas. Sigue leyendo y averigua qué hacer: 

No dejes:

 

Vegetales: Te llenarán de energía y purificarán tu cuerpo. Elige muchos y llena tu plato de color, ¡te dará más ganas de comerlo!

 

Frutas: Inclúyelas en la mañana. Desayuna un plato grande de fruta y lleva un refrigerio a la oficina. Una manzana es fácil de cargar y deliciosa.

 

Frijoles: Ya sean bayos o negros, los frijoles son una fuenta perfecta de fibra y proteína, ¡no dejes de consumirlos!

 

Proteína: Las protenínas contenidas en alimentos como pollo, salmón, pescado blanco y carne roja sin grasa son perfectos para perder peso y darte energía para entrenar.

 

Grasas saludables: El aguacate, el aceite de oliva, las nueces, las almendras, los huevos y el aceite de pescado son algunos ejemplos de grasas perfectas para darte ánimos para bajar de peso, ¡debes incluirlos en tu dieta!

 

Agua: Bebe 2 litros al día, es importantísimo mantenerte hidratada.

 

Elimina:

 

Harinas sin fibra: Nos referimos a las harinas blancas que son más fáciles de procesar para tu cuerpo y por lo tanto nunca te saciarán. Mejor opta por opciones integrales.

Cafeína: Sustituye tu café por una taza de té blanco, ¡ni lo extrañarás!
Endulzantes artificiales: son dañinos para tu salud. Haz la prueba una semana y verás la diferencia 

Alcohol y otras calorías líquidas: los refrescos, jugos, bebidas deportivas y demás aportan demasiada energía a tu cuerpo, la cual no es tan fácil eliminar ni quemar. Mejor toma agua natural o té sin endulzan.

Azúcar: Puede ser que al principio la extrañes, pero después de un rato ni te darás cuenta. Bórrala de tu registro y disfruta de tu nuevo cuerpo.

Lácteos: aportan mucha azúcar y no son tan saludables a los veintes. Mejor consume leche de soya o de almendra sin azúcar añadida.

Estrés y vida sexual

Exceso (o falta) de trabajo, prisas, agobios… El estrés puede afectar a muchos asectos de tu vida, pero también a tu vida sexual. Las expertas de Dolce Love nos cuentan cómo solucionarlos. ¡Atenta!

Si las condiciones no son buenas, la respuesta sexual nunca podrá serlo. Por eso, una persona muy estresada no puede tener una buena respuesta sexual, al menos en las situaciones extremas o en los periodos de tiempo más estresantes.

Esta presión por lograr la perfección en todos los ámbitos, incluso en el sexual, genera además de estrés ansiedad. Esa ansiedad por conseguir que todo sea perfecto, puede empañar de forma importante la relación sexual. Y porque las mujeres somos más emocionales que los hombres (cualquier factor psicológico o emocional nos afecta el doble), llegar al orgasmo ha dejado de convertirse en un momento de placer explosivo para ser una meta que alcanzar, por satisfacción personal, pero también para que la pareja sepa que la ha dejado plenamente satisfecha. Muchas veces, no llegar al orgasmo genera más sentimiento de culpa que ansiedad por conseguir placer.

Las parejas que centran sus relaciones sexuales en los genitales, son las que tienen más problemas cuando llega el estrés. Su cuerpo no responde de la misma manera, y el placer nunca es suficiente. Sin embargo, existen parejas, que disfrutan de su sexualidad de una forma más global, no solamente corporal, sino que disfrutan plenamente con el. La sexualidad es parte fundamental de la pareja y nunca debería pasar de un segundo o tercer plano. Hay que cuidarla y mimarla, a pesar de tener otras cosas en mente. Da la importancia merecida a los besos, las caricias, y cualquier gesto seductor, en cualquier momento, y no abandones esa costumbre ni aunque llegues exhausta del trabajo. Siempre hay tiempo para seguir manteniendo la llama viva.